En este apartado pretendemos dar a conocer la historia de nuestro centro y de quien toma su nombre.
El CEIP Mesonero Romanos abrió sus puertas en 1971, en un momento de profunda transformación del distrito de Puente de Vallecas. Durante aquellos años, el barrio experimentaba un importante crecimiento demográfico debido a la llegada de numerosas familias procedentes de distintos puntos de España, lo que hizo necesaria la construcción de nuevos centros educativos que garantizaran el acceso a una educación pública de calidad.
Desde sus inicios, nuestro colegio ha estado estrechamente ligado a la historia y al desarrollo del barrio de Portazgo, convirtiéndose en un referente educativo y social para varias generaciones de vecinos. A lo largo de más de cinco décadas, miles de niños y niñas han pasado por sus aulas, compartiendo experiencias, aprendizajes y valores que forman parte de la memoria colectiva del centro.
El colegio recibe el nombre de Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), destacado escritor, cronista e historiador madrileño, cuya obra constituye uno de los testimonios más valiosos sobre la evolución de la ciudad de Madrid durante el siglo XIX. A lo largo de su historia, el centro ha experimentado importantes cambios para adaptarse a las necesidades de cada época. La ampliación de las enseñanzas de Educación Infantil y Primaria, la modernización de sus instalaciones, la incorporación progresiva de las tecnologías digitales, la implantación del Programa Bilingüe de la Comunidad de Madrid, así como el desarrollo de proyectos de innovación educativa, han permitido mantener una oferta educativa de calidad, acorde con los retos de una sociedad en constante evolución.
Actualmente, el CEIP Mesonero Romanos está situado en la calle Pont de Molins, 31, en el barrio de Portazgo (Puente de Vallecas), donde continúa desarrollando su labor educativa como un colegio público abierto, inclusivo e innovador, comprometido con la formación integral del alumnado y con la participación activa de las familias.
Durante estos más de cincuenta años, el colegio ha sabido conservar su esencia: ser un espacio de convivencia, aprendizaje y oportunidades para todos. La implicación de docentes, familias, personal de administración y servicios y, por supuesto, del alumnado, ha permitido construir una comunidad educativa sólida que sigue mirando al futuro con la misma ilusión con la que comenzó su andadura en 1971.